Adios…
Ya no espero nada de ti, puesto que todo me lo haz dado ya. Anoche me llevaste a donde quería ir, y a donde no podré, ni quiero regresar.
Adios…
Ya no espero nada de ti, puesto que todo me lo haz dado ya. Anoche me llevaste a donde quería ir, y a donde no podré, ni quiero regresar.
Las palabras duran lo que dura un cigarrillo y el fuego se lo lleva todo.
Las cenizas frías se acumulan como las acciones del pasado, vuelven a convertirse en polvo, nuevamente polvo, gris y negro, y así transcurre la vida, de camino a las cenizas, como mi cigarrillo triste, pensativo… o nervioso, desmañado o como un puro, unas veces ardiente y otras pesado…
Aqui está… el render final del edificio.